"... es que no podemos dejar de apreciar muchos otros placeres por mucho que queramos"


Charlando sobre profesiones libres, en supuesto riesgo de ser devoradas por apps o una despersonalización o automatización total, llegamos a la conclusión de que afortunadamente se va reforzando cada vez más la figura de los buenos profesionales.

Aquéllos que por su forma de hacer, por su manera de aportar valor a sus clientes, por su forma de dispensar servicios más humanos, diferenciados y personales y personalizados, que no es lo mismo, a sus clientes, no van a ser sustituidos por aplicaciones ni soluciones “enlatadas”.

Y es que cada vez más se van valorando profesionales independientes que son necesarios para que todos sigamos disfrutando de servicios que necesitamos. Servicios como una atención personalizada en estética, como un entrenador que nos ayuda a estar bien física y mentalmente, como una profesora de yoga que nos ayuda a nuestra parte espiritual, como un cocinero/a que nos prepara un manjar para disfrutar de momentos especiales, etc. La competición por lo impersonal, el trato con lo automático, por los sistemas centralizados de servicios online es solo cuestión de pocos, haciendo poco factible el competir con Booking, Uber, Amazon…

Esta reflexión surge dentro de una conversación con nuestro entrenador personal y otro grupo de personas, no profesionales liberales. Y concluimos que en el caso de un entrenador personal como es el profesional con el que trabajamos, más allá de que entrenes con él, es un profesional, una persona que te ayuda en muchas más cosa de tu vida de las que imaginas.

Además de lo evidente, te ayuda a seguir buenas prácticas en tu alimentación, a motivarte, a ayudarte a vencer la pereza y a que tu cuerpo responda mejor, a que te veas y te sientas como quieres hacerlo, entre otras muchas cuestiones más, que muy lejos de la frivolidad o superficialidad, son fundamentales para nosotros.


 
 

No imaginamos sustituir a este entrenador por máquinas en un gimnasio, fuese cual fuese el nivel del gimnasio, que termina siendo lo menos importante, y es que lo que nos faltaría sería ese profesional cualificado que nos trata de persona a persona. Es ese servicio que es para nosotros y es esa atención a nuestras necesidades de manera individual. Este es un ejemplo, real, como otros tantos que podemos poner.

Estos profesionales van subiendo su cotización al mismo ritmo que se deshumanizan/automatizan muchos otros servicios que son sustituidos por app o sistemas que centralizan cuestiones que iremos perdiendo. O incluso servicios gestionados por personas, pero que se hacen de manera automática, en cadena, sin importar quién está en frente, sus necesidades reales, sus objetivos…

Cada vez más iremos valorando “lo especial”, lo más personalizado, lo más agradable para nuestros sentidos y cada vez pagaremos más por ese trato humano, personal y diferenciado.

La web, la tienda online, se va trasladando a puntos opuestos. A las empresas o profesionales que solo buscan algo rápido y económico para salir cuanto antes a Internet y tratar de ser como uno de los grandes (sin serlo), o las empresas y profesionales que tratan de ofrecer a sus visitantes y clientes un producto testado, trabajado y seguro, invirtiendo en su imagen, seguridad, tecnología y sistema estable, en la expresión y comunicación de su marca. Se hacen así posibles las mejores sensaciones en sus visitantes, sabiendo que, por defecto, a todos hay algo que nos impulsa a querer sentir placer en cualquier cosa de la vida. Y con todo lo positivo que ello conlleva en la relación cliente-proveedor.

¿Por qué nos sabe mejor un vino en una buena copa y en un sitio maravilloso?

No es solo el vino, es que no podemos dejar de apreciar muchos otros placeres por mucho que queramos.

 

 

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